San Guillén y Santa Felicia

Una bella historia relacionada con el Camino de Santiago es la de San Guillén y Santa Felicia, conocida como "Misterio de Obanos", por el auto sacramental que se representa en este pueblo, cercano a Eunate, cada año compostelano.
 
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Se trata de una leyenda del siglo XIV, cuyos protagonistas son los hijos de los Duques de Aquitania: Guillén (o Guillermo) y Felicia: el primero, heredero del poderoso ducado. Vivían estos jóvenes en cómoda y rica situación, hasta que Felicia decide, siguiendo una antigua tradición familiar, hacer el Camino de Santiago. De regreso, sintiendo una profunda inspiración religiosa, la muchacha despide a su séquito y decide servir a Dios, olvidando sus riquezas y su condición. Se convierte en una criada en la localidad de Amocain.
 
El hermano, enterado de todo, va en su busca. Intenta convencerla de que regrese al mundo, le dice que hay un conveniente matrimonio aguardándola, una vida de lujos y tranquilidad. Ella insiste en su vocación, en la humildad y el servicio del Señor. Guillén, fuera de sí, termina degollándola. Arrepentido, la entierra y hace él mismo la ruta jacobea, para pedir perdón por su crimen. De regreso, decide construir una ermita en el alto de Arnotegui y servir a los peregrinos y a los pobres. Así alcanza la santidad. Felicia, por su parte, después de florecer su tumba como un retoño del sitio donde había sido enterrada por su hermano, va en una mula blanca hasta la localidad de Labiano, donde hasta hoy es venerada.